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Historia de las joyas en Mesopotamia y Grecia


La historia de las joyas, como la de casi todo, es extensa abarcando diferentes usos según la cultura a la que estén adscritos. Algunas han llegado hasta nuestros tiempos proporcionando conocimientos sobre la formas de cultura y civilización de sus civilizaciones.

 
La primera referencia bíblica de una piedra preciosa puede encontrarse en el Génesis 2:11, 12, donde indica que Havilá es una tierra de buen oro, “bedelio y la piedra de ónice”.


Mesopotamia

 

Hace más de 4000 años, la elaboración de joyas era un oficio importante en algunas ciudades como Sumeria y Acad. Los restos arqueológicas más destacados vienen del descubrimiento de las Tumbas Reales de Ur, datadas en los años 2900-2300 a. C.; así como en otras tumbas que contenían multitud de objetos en oro, plata y piedras semipreciosas como las de Puabi, Tambíen se encontraron coronas de lapislázuli embellecidas con figurillas de oro, adornos para el cabello y gargantillas. En Asiria, tanto las mujeres como los hombres llevaban grandes cantidades de joyas, como brazaletes para el tobillo, amuletos, sellos y pesados collares.

Estas joyas mesopotámicas habitualmente estaban manufacturadas a partir de metal en finas láminas sobre las cuales se encajaban un gran número de piedras brillantes coloreadas, principalmente lapislázuli, ágatas, jaspe y cornalina. Las formas más utilizadas eran espirales, hojas, racimos de uvas y conos. Estas joyas fueron creadas no sólo para uso humano, sino también para el adorno de ídolos y estatuas. Fueron empleadas una amplia variedad de sofisticadas técnicas como el grabado, el esmaltado cloisonné, la filigrana y la granulación.

Fueron descubiertos amplios y extensos registros relacionados con el comercio y la fabricación de joyería en diferentes yacimientos arqueológicos. Uno de los registros de los archivos reales de la ciudad de Mari, por ejemplo, da la composición de varias joyas:

·       Un collar de cuentas de ágata jaspeada con: 39 cuentas planas de ágata moteada y 41 cuentas alargadas disimulando el sistema de sujeción.

·       Un collar de cuentas planas de ágata jaspeada con: 34 cuentas planas de ágata jaspeada y 35 cuentas estriadas y alargadas de oro, en grupos de cinco.

·       Un collar de cuentas de lapislázuli con: 28 cuentas de lapislázuli y 29 cuentas alargadas con su correspondiente cierre.

Grecia

Los griegos empezaron a utilizar gemas y oro en joyería allá por el 1600 a. C., aunque ya en tiempos más remotos produjeron ciertos abalorios con formas de animales y conchas. En el 300 a. C., se especializaron en la fabricación de joyas coloreadas utilizando perlas, esmeraldas y amatistas. Fue precisamente en Grecia donde aparecieron los primeros camafeos a partir de una variedad de ónice con bandas rosas, marrones y crema: el sardónice indio. Habitualmente la joyería griega era más simple que la que se encontraba en otras culturas, tanto en su manufactura como en su diseño. Sin embargo, estos diseños fueron crecieron en complejidad con el paso del tiempo y se fueron empleando otros materiales.

Los griegos apenas utilizaban joyas y si lo hacían era en ocasiones especiales o para apariciones públicas. Eran portadas predominantemente por mujeres para mostrar su estatus, riqueza y belleza y se solían dar como regalo. Se suponía que algunas joyas proporcionaban al portador protección contra el “mal de ojo” o los dotaba de poderes sobrenaturales. Otras simplemente tenían un simbolismo religioso. Las piezas encontradas más antiguas estaban dedicadas a los dioses. El norte de Grecia y Macedonia eran los mayores productores de joyas en esos tiempos. Por otra parte, aunque muchas joyas procedentes de Grecia se fabricaban en plata y oro con gemas y marfil, se llegaron a hacer copias en arcilla y bronce.

Los griegos trabajaron con dos tipos de piezas:

·       las creadas a partir de moldes

·       las elaboradas a partir de planchas de metal.

Quedan pocas piezas de las primeras. Se fabricaban vertiendo el metal sobre dos moldes de arcilla o piedra. Las dos mitades se unían con cera, y después se añadía el metal fundido quemando la cera y uniendo las dos piezas. Esta técnica se ha practicado desde la Edad de Bronce tardía. En cualquier caso, la forma más habitual de joyería era la creada a partir de planchas de metal. Se amartillaban las hojas de metal hasta el espesor deseado y luego se soldaban entre ellas. Ambas planchas se rellenaban en su interior con cera o cualquier otro líquido para preservar el trabajo sobre el metal utilizando distintas técnicas, como el grabado o estampado, usadas para crear motivos en las joyas. Además añadían huecos en la superficie para incrustarle vidrio.

Los griegos inspiraron gran parte de sus diseños del exterior, como cuando Alejandro Magno conquistó parte de Asia. Y ya anteriormente se detectaron influencias europeas. No se detectó ningún cambio en los diseños cuando llegó a Grecia el dominio romano. Sin embargo, alrededor del 27 a. C., sí se produjo una fuerte influencia por la cultura romana. Lo cual no significa que los diseños autóctonos no prosperasen: se han encontrados cerca de Olbia, como caso único, numerosos colgantes en cadenas de plata en forma de mariposa (símbolo del alma), que datan del s. I a. C.